La ley de Moore no es una ley física, sino un reto o una norma autoimpuesta por la ciencia y la industria electrónica durante los últimos 50 años, y que determina el diseño de los procesadores y chips incorporados en los equipos tecnológicos. Para ello ha sido necesario un esfuerzo investigador e industrial sin precedentes, gracias al cual cada dos años aproximadamente aparece una nueva generación de microprocesadores, más potentes y rápidos.
La ley de Moore no es una ley física, sino un reto o una norma autoimpuesta por la ciencia y la industria electrónica durante los últimos 50 años, y que determina el diseño de los procesadores y chips incorporados en los equipos tecnológicos. Para ello ha sido necesario un esfuerzo investigador e industrial sin precedentes, gracias al cual cada dos años aproximadamente aparece una nueva generación de microprocesadores, más potentes y rápidos.
El primer microchip contaba con poco más de 2000 transistores. En la actualidad, el número de transistores en el interior de un microchip se cuenta por miles de millones, agrupados formando una compleja circuitería electrónica a escala nanométrica, en menos de 2 cm2 de superficie. La puerta de un transistor actual es aproximadamente 8 veces más pequeña que el virus del VIH.
El primer microchip contaba con poco más de 2000 transistores. En la actualidad, el número de transistores en el interior de un microchip se cuenta por miles de millones, agrupados formando una compleja circuitería electrónica a escala nanométrica, en menos de 2 cm2 de superficie. La puerta de un transistor actual es aproximadamente 8 veces más pequeña que el virus del VIH.
Los transistores (en particular los de tipo MOS) son la clave de los circuitos digitales. En electrónica digital funcionan esencialmente como interruptores controlados por voltaje: una señal de control activa o desactiva el canal conductor del transistor y produce niveles de voltaje “altos” (unos) o “bajos” (ceros).
Los transistores (en particular los de tipo MOS) son la clave de los circuitos digitales. En electrónica digital funcionan esencialmente como interruptores controlados por voltaje: una señal de control activa o desactiva el canal conductor del transistor y produce niveles de voltaje “altos” (unos) o “bajos” (ceros).